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No me gusta el frío; pensé que el calentamiento global algo bueno me iba a traer, por lo menos para ir muriendo con alegría (consuelo de tontos?), y este invierno no iba a hacer tanto frío. Pero bueno, nada es perfecto, y las manos heladas se mueven desordenadas sobre el teclado en este momento.
Me encantan esos días en donde una remera mangas cortas y un jeans son suficientes, ah...y zapatillas sin medias (con talco, obvio). Si, ya se, esos días por lo general son los de humedad, pero bueno, lo asumo, un poquito de humedad esta bueno, no cuando chorrean las paredes, pero un poquito si.
Además el frío hace que los pájaros, que habitualmente se posan en la antena que está encima de mi patio de 1 x 2, ehhh como decirlo, ehhh... bueno se aflojen intestinalmente, y me caguen toda la ropa que cuelgo en el tendal del patio 1 x 2!!!. Bue! en verano también lo hacen, pero un poco menos, y la ropa se seca más rápido.
Así que, entre el frío y los pájaros cagadores, se pasa este invierno por estos lados, más adentro que afuera, con mates bien calientes, y con labios quebrados que a veces prefieren callar... esperando esa primavera que no llega.