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Leyendo hace una par de semanas una nota a Eduardo Galeano publicada en la revista cultural "Ñ", resoné con esta partecita ( bah! en realidad con toda la entrevista, ya que tiene ese genio hasta para responder preguntas de pin pon, que por cierto no este el caso):
el periodista Camilo Sánchez le dice, después de preguntarle sobre la alta emotividad de sus textos:
-Y también se le cuestiona cierta transparencia.
A lo que el escritor uruguayo da esa respuesta, que en mi caso logra abarcar unas cuestiones con respecto al bla bla del ámbito académico (y de los medios) que me ponen de los pelos...
"-La falta de transparencia tiene sus adeptos. Es una paradoja del mundo moderno, que a muchos expertos de comunicación mucho no se les entiende. Hay una proporción tan alta de gente que escribe de manera incomprensible que uno sospecha. ¿Será incomprensible porque es demasiado profundo lo que quiere decir?¿Será que no puede ser dicho de otro modo y no puedo llegar a esas cumbres?¿O será que todo ese palabrerío enmascara la nada, el vacío de decir?"Quizás tocado por la crítica a los comunicadores, el periodista prosigue...
-¿En la literatura pasa también?
"-Sí, hay frondosidades en exceso. Una forma del enmascaramiento: ya que no podemos ser profundos, seamos complicados."Solo es cosa de empezar a apostar por la profundidad...Tampoco es taaan complicado (ja!)
Marce